En Marcos 7:1-23, la Biblia nos explica un pasaje en el que Jesús está comiendo con sus discípulos y en el que es juzgado por los fariseos, por comer sus discípulos sin lavarse las manos. Ellos censuran a Jesús y sus seguidores. Muchos citan estos versos para demostrar que Jesús hizo limpio todos los alimentos, por lo que quisiera en este articulo realmente argumentar el por que de las palabras del maestro y cual es su verdadero significado.
Quisiera comenzar recordando que los fariseos les dicen: “Por qué no sigue la costumbre de los ancianos.” Eso debía darnos la 1er pista para empezar. Es acaso que Jesús nos dice que no importa si nos lavamos las manos para comer, o tiene que ver más con lavársela en sentido ceremonial, según una costumbre inventada por los mismos fariseos y ancianos.
Si queremos entender por que el maestro los censura, hay que descubrir cual era esa costumbre que Jesús no hizo y por que. Veamos un poco de su Historia tradicional para descubrir esto. La costumbre era la siguiente:
El agua se tenía que verter para que callera en algún sitio, no se puede mojar las manos en cierto lugar, hay que verterla de cierta manera, hay un ritual específico para los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber.
Según el comentario Exegético y explicativo de la Biblia de Jamieson, Fausset y Brown él argumenta:
“En el original dice que se lavaban “con el puño” es decir, probablemente lavando la una mano con el uso de la otra; aunque algunos piensan que significa “diligentemente”, o con religiosidad, según la costumbre transmitida a ellos. “Y volviendo de la plaza”, es decir, después de volver del mercado; después de hacer cualquier negocio o asistir al tribunal de justicia, donde los judíos, como comentan Webster y Wilkinson, después de estar en contacto con los romanos, estaban especialmente expuestos al trato y contacto con paganos, “si no se lavaren, no comen. Y otras muchas cosas hay, que tomaron para guardar, como las lavaduras de los vasos y los jarros, y los vasos de metal y los lechos”, usados para comer, los cuales eran meramente rociados con propósitos ceremoniales.”
Aquí se trata de que comían el pan con manos inmundas (Mc. 7:2),
Jesús se defiende de la acusación con la misma Biblia de la siguiente manera:
7 Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.
8 Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres.
9 Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición. (RV60)
El problema principal que tenían los judíos que habían puesto sus tradiciones al mismo nivel que la Biblia. Hoy en día la tienen incluso por encima, al punto que les llana en este orden:
1. La Torah. (AT, recuerde que los judíos no aceptan el NT)
2. El santo Talmud. (Compendio con 613 leyes)
3. La Santísima Cabala. (Solo para los iniciados, en esta habla de brujería y demás pecados que Dios condena)
Fíjese el lector que para ellos es más importante que se incumpla un mandamiento de la Cabala o el Talmud, que el hecho de que se incumpla uno de la Torah. Ellos están juzgando al mismo nivel y viéndolo como pecado igualmente a cualquier infracción de estos mandamientos humanos, llegando a exigirle a la gente más de lo que ellos mismos son capaces de dar. En los tiempos de Jesús había exactamente el mismo problema, es decir que Cristo atribuye el problema a buscar el pecado en su propia tradición, aun a costa de invalidar la Biblia. Y les pone otros ejemplos de sus caprichosas leyes en su plática con ellos.
Como siempre, El Señor pone una ilustración para que todos comprendan y graven bien el mensaje. Él sabe cómo es que el ser humano memoriza y aprende.
Les explica que lo que realmente contamina al hombre, no es tanto el contacto con otras personas, sino que lo que realmente lo contamina a él y a los que le rodean, es lo que sale de dentro y el Señor hace una lista de cosas malas que se incuban en el interior y que nos contaminan de dentro hacia fuera, lo cual es una imagen maravillosa de nuestras contaminaciones. Hay una contaminación de dentro a fuera que es principal y que para el Señor es prioritario. No solamente contamina al hombre que la produce, sino también a los que le rodean.
Ahora viene el versículo que más gusta a muchos para citar que se puede comer de todo.
Al final del pasaje que estamos analizando hay un texto, que algunas versiones traducen así los vv. 18 y 19:
18 El les dijo: ¿También vosotros estáis así sin entendimiento? ¿No entendéis que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar,
19 porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y sale a la letrina? Esto decía, haciendo limpios todos los alimentos. (RV60)
Esa es una traducción realmente indigna, porque en ningún texto original está escrito de esa manera, y no existe ninguna variante, el texto no dice eso. Sino lo que hay en la versión Reina-Valera revisada del 77. En esta versión veremos que dice:
Mar. 7:19. Porque no entra en su corazón, sino en su vientre, y sale a la cloaca purificando todos los alimentos
En esta traducción el proceso de purificación no es Cristo el que lo lleva a cabo para todos los alimentos. Te invito a buscar en cualquier original, porque no hay variantes (Tanto el TR+ como el WH+ dicen exactamente lo mismo), y no dice eso. Solamente hay un participio que dice que el acto de purificar los alimentos se refiere al proceso de la digestión. En otras palabras es el sistema digestivo el encargado de purificar los alimentos según el idioma original en que está escrito.
Véase una comparación sencilla:
(NVI1999) 19 Porque no entra en su corazón sino en su estómago, y después va a dar a la letrina. Con esto Jesús declaraba limpios todos los alimentos.
(SRV2004) 19 Porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y sale a la letrina, limpiando todas las viandas.
La frase “Con esto Jesús declaraba” no aparece por ningún lado en ninguna versión de texto griego, en ese versículo.
Los judíos tenían el siguiente pensamiento: Cualquier cosa es contaminada por contacto. Imaginemos un alimento que uno había tomado contaminado. Este es echado en la cloaca y con el paso del tiempo, se convierte en estiércol después de pasar por el proceso natural de fermentación. Mientras es excremento, aun esta ritualmente contaminado, cuando se convierte en estiércol, entonces puede usarse para abonar las plantas. Llega un momento en que el excremento que se purifica a sí mismo, cuando se convierte en estiércol. Ahora, el estiércol no contamina las plantas sino que entra en el ciclo de la vida. Cuando ya todo ha empezado para volver a dar vida y el excremento se puede recuperar, esto ya está libre de la contaminación.
Jesucristo nos dice algo muy sencillo: la contaminación por una manzana que ha tocado un samaritano, o por cualquier otra cosa, como máximo dura hasta que vayas al baño y eso se queda ahí, nada más. Después eso mismo vuelve a dar vida (fertilizante. La contaminación que procede de dentro a fuera esa nos puede amargar la vida para siempre; y nos puede quitar la vida eterna.
Nadie en la sala parece haber entendido lo contrario, es decir que si Jesús decía: a comer de todo, se hubiera formado la mundial, el debate ahí mismo hubiera cambiado el rumbo y se hubiera armado la grande. A demás el contexto, le dice que el punto que Jesús ataca es sus tradiciones, Jesús no ataca la Biblia y los alimentos limpios o impuros. Siempre en todo el contexto ataco los mandamientos de hombres.
Fijate en el siguiente comentario:
“Las leyes acerca de la “pureza” eran otro ejemplo, así que Jesús aprovechó la oportunidad para explicar a las multitudes que la verdadera naturaleza de la “contaminación” no era ritual, sino moral, y que brotaba del interior y no de lo exterior, como lo enseñaban los fariseos. Hoy en día nos parece tan obvio todo esto que no entendemos por qué los discípulos no lo podían comprender Como la mayoría de los judíos de su época, pensaban que el pecado era algo así como un germen, una infección de contagio con otros de afuera. Jesús enseñaba que el pecado era como un cáncer que crece en nuestro interior, tanto de judíos como de no judíos. Esto es mucho más difícil porque no lo podemos eludir meramente por evitar contaminarnos de otros; requiere una cirugía espiritual radical que ha de cambiar nuestra naturaleza interior.” (Nuevo Comentario Bíblico siglo 21. 1999)
Es imposible usar este texto con otro contexto que no sea criticar cuando ponemos nuestras tradiciones por encima de la Biblia o igual que ella; y cuando no tomamos en cuenta que es lo que realmente nos lleva a pecar y ensuciarnos delante de Dios.
Bibliografía:
Badenas, R., in XII CONVENCIÓN AEGUAE. 1986: Navacerrada.
Nuevo Comentario Bíblico siglo 21. 1999
Reina Valera 1960.
Imagen tomada de Wikipedia.





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